Archivo de la categoría: Uncategorized

Exámenes

Toda mi vida estudié en colegios regulares. La gran mayoría del tiempo mis exámenes eran orales. Sobre todo en los primeros grados de primaria, mi maestra me hacía las preguntas y calificaba en ese momento mis respuestas. Conforme fui avanzando de grado y las pruebas se fueron complicando e incluyendo distintos formatos como relacionar columnas, resolver ecuaciones matemáticas, escribir ensayos, etc., por lo general algún otro miembro del personal de la escuela me leía el examen y escribía mis respuestas, mientras mi profesor se quedaba en la clase vigilando al resto de mis compañeros. Me tocó de todo. Por ejemplo, el último año de preparatoria tuve que escribir los ensayos de que constaban los exámenes de Doctrinas Filosóficas (del área 4 de humanidades) a máquina. Lo malo era que si por alguna razón me distraía y perdía el hilo de lo que había escrito ya, se me llegaban a ir algunas cosas. Claro, eso fue antes de los lectores de pantalla para las computadoras. ¡Viva la tecnología!

A mí me gustaba hacer los exámenes al mismo tiempo que el resto de mi clase. Para empezar, me quería sentir igual que mis compañeros y además, así no se me juntaba con pruebas o trabajos de otras materias. Muchas veces presentaba el examen el mismo día pero a distinta hora. Si por alguna razón me lo aplicaban antes a mí, al terminar todos me rodeaban para que les dijera qué temas y preguntas venían. En esos casos no sabía muy bien cómo actuar porque por un lado, me daba gusto ayudar a mis compañeros, además de que yo también llegaba a preguntar a mis amigos de otros grupos por un examen que hubieran hecho antes. Pero si yo era la primera en hacerlo, me sentía algo incómoda de “soltar la sopa”, como que estaba violando la confianza del profesor si decía algo (además de que no sabía quién me estaba viendo).

Pero si no había alguien disponible para aplicarme una prueba, tenía que esperar a que el profesor lo hiciera después. En la secundaria y la preparatoria odiaba tener que hacer los exámenes después de la fecha programada, pues en la mayoría de esas ocasiones yo no lo sabía de antemano e igualmente tenía que estar preparada, además de que por lo general se empalmaba con trabajos o pruebas de otras materias.

Cuando presenté el examen de admisión para entrar a la universidad, fui antes a explicarles que era ciega y que necesitaba que alguien me leyera las preguntas y escribiera mis respuestas. Lo entendieron perfectamente y acordamos que yo lo haría un día antes que el resto de la gente para que la persona que me lo aplicara pudiera ayudar a vigilar a los demás aspirantes al día siguiente.

Llegó la fecha. Presenté el examen y esperé los resultados. Cuando poco después de un mes fui a recogerlos, quedé en shock cuando me enteré de que no sólo no había sido admitida a la universidad, sino que había quedado en el último lugar de todos los aspirantes a la carrera de relaciones internacionales. Yo no podía creerlo. Si bien estaba consciente de que había cometido errores, cuando hice el examen sentí que me había ido bastante bien. Aunque no hubiera sido de las mejores aspirantes, sí sentía que tenía un lugar merecido y no entendía qué podía haber pasado.

En lo que pensaba cómo averiguar por qué el mal resultado, tenía que encontrar otra universidad para poder continuar con mis estudios. Me inscribí para tomar los exámenes de admisión y básicamente seguimos la misma mecánica que en la primera universidad. A la semana siguiente me avisaron que había sido admitida y me pidieron que me entrevistara con el director de la carrera, para hablar sobre la logística: cómo podría hacer las lecturas, etc.

En eso estaba cuando un día suena el teléfono de mi casa. Contesto y una persona muy amable pregunta por mí, diciendo que hablaba de la primera universidad para que fuera a recoger los resultados de mi examen de admisión, notificar si tomaría el lugar, iniciar los trámites de inscripción, etc. Cuando oí eso le dije que tal vez había habido un error, porque yo había ido ya por mis resultados y que de hecho se me había hecho muy raro que no hubiera aprobado el examen. Me dijeron que en efecto, había habido un error, que fuera a hablar con una fulanita en rectoría. Así lo hice y entonces me enteré que cuando la persona que me aplicó el examen vio mis resultados, no le pareció lógico y pensó que algo estaba mal. Gracias a ella, volvieron a revisar mi examen y se dieron cuenta que la primera vez lo habían calificado usando la answer key correspondiente al examen que el resto de la gente presentó al día siguiente de que yo lo hice. En pocas palabras, para evitar que yo pudiera decirle a alguien lo que venía, habían optado por aplicarme una prueba anterior, pero no se dieron cuenta de ello al calificarme.

Así se resolvió el misterio. Como esa era mi primera opción de carrera y universidad, con la pena tuve que ir a la otra a darles las gracias y decirles que siempre no estudiaría con ellos.

Anuncios

Writer’s block

Hace mucho que no escribo. Me metí de lleno en el primer borrador de mi propuesta de tesis y ahora estoy ya con el segundo, incorporando las correcciones y comentarios de mi supervisora. Estoy reescribiendo algunas secciones, agregando puntos de análisis y moviendo algunos apartados. Definitivamente no avanzo con la velocidad que yo quisiera. Leo, resumo, hago anotaciones, se me ocurren cosas interesantes, escribo algunos párrafos, se me quita la inspiración y termino buscando más artículos o libros que me puedan servir para fortalecer algunas secciones, aunque racionalmente sé que tengo ya material de sobra.

Intento avanzar lo más rápido que pueda y tampoco me doy tiempo para actualizar mis bitácoras, para bloggear ni para contestar o escribir correos. Me gustaría poderle agregar más gigas de ram a mi cerebro. Si bien paso la mayor parte del tiempo en la compu trabajando, confieso que por lo general termino haciendo varias cosas al mismo tiempo: googleo algún dato, checo alguna nota bibliográfica y de paso busco, bajo y hasta leo algún otro paper, además de checar mi correo o las noticias al menos una vez cada hora. Estoy sumamente dispersa. Es como un círculo vicioso: el saber que no avanzo rápido me angustia y me estresa, lo cuál tampoco ayuda en nada a mi concentración.

Si bien estuve dedicándole tiempo a otros proyectos que debía terminar antes de finales de mayo, ahora que estoy otra vez trabajando en la propuesta de lleno debo disciplinarme y aprovechar mejor el tiempo. No basta con dedicar un determinado número de horas al día exclusivamente para trabajar en la propuesta. Necesito Dedicarme a escribir y realmente entender que no me alcanzará el tiempo para leer todos los papers o libros remotamente relacionados con mi tema de tesis.

La falta de tiempo me ha vuelto muy desorganizada para mis propios standards. Así que este fin de semana me dediqué a arreglar mis archivos en la computadora y a organizar mis notas, así que espero inspirarme y romper el círculo vicioso de una vez por todas.

Extraño personaje

Mientras esperábamos el tranvía (que los toronteanos llaman streetcar) se formó en la fila una mujer bastante extraña. Su estatura era mediana y llevaba pantalones negros de nylon, chamarra blanca gruesa también de nylon completamente cerrada y guantes, a pesar de que no estaba haciendo tanto frío. Traía un gran gorro blanco que le cubría una buena parte de la cara, además de unos lentezotes oscuros con los armazones también blancos. Iba sola y llevaba algo que emitía un sonido raro, una especie de graznido o sonido gutural continuo, como si fuera un pato de juguete. Nunca supimos si era una grabación, un animal pequeño o si se trataba del mecanismo de algún aparato.

Subió al tranvía con el resto de la gente, se sentó y colocó en el suelo una bolsa de tela de color verde militar que traía. El graznido seguía constante, parecía provenir de esa bolsa. Más o menos cada dos minutos ella repetía algo ininteligible, hablando en una lengua rara y difícil de identificar. Se sentía una vibra extraña y el tranvía estaba más silencioso que de costumbre, lo que de alguna manera parecía amplificar el sonido del graznido. Hubo quien se cambió de lugar para alejarse de ella, pero nadie dijo nada.

Cuando nos bajamos ella se quedó en el tranvía. Francamente me sentí aliviada de alejarme, ni siquiera sé bien por qué si la mujer parecía ser completamente inofensiva, iba en lo suyo y no se metió con nadie.

Toda ella, empezando por el graznido constante que la acompañaba, daba una impresión muy rara. Puede haberse tratado simplemente de una mujer que llevaba en su bolsa un patito de regalo a algún nieto y le hablaba para tranquilizarlo. Otra posibilidad es que haya sido una actriz tomando parte en un experimento o instalación artística para ver cómo reaccionaría la gente al encontrarse y tener que compartir su espacio con un personaje tan extraño.

Libros para ciegos

El otro día un amigo me recomendóun libro. ¿Te sirve que te lo preste? ¿Si quieres leer algún libro, cómo lo haces? ¿En Braille? Mi respuesta corta fue: primero déjame buscar el libro en algún formato alternativo (audio o texto electrónico) y si no está disponible, sí te lo pido para escanearlo yo misma.

La variedad de títulos disponibles en Braille siempre ha sido más bien limitada. Además, la producción de materiales en ese sistema de lectura para ciegos es tardada y puede ser considerablemente cara. El Braille consiste en seis puntos (dos columnas verticales de tres puntos cada una) que, dependiendo su número y posición, corresponden a letras o signos de puntuación. Los puntos son perforados en una hoja de papel para que se resalten y puedan después ser distinguidos al tacto. Son 64 distintas combinaciones. En idiomas que utilizan caracteres latinos, las letras o números son iguales, pero se utilizan caracteres distintos para signos de puntuación, letras acentuadas y abreviaturas.

Una de las desventajas del Braille es que los materiales producidos en este sistema por lo general ocupan mucho espacio. En una página Braille promedio hay 25 renglones de alrededor de 35 caracteres; en contraste, en una hoja tamaño carta hay más o menos 45 líneas de unos 80 caracteres. Además, el papel que debe utilizarse es considerablemente más grueso. Lo voluminoso de los libros en Braille los hace difíciles de transportar y poco prácticos. Por ejemplo, de niña yo tenía un diccionario que constaba de 16 tomos grandes y gruesos, aproximadamente de 300 páginas cada uno, así que por supuesto no podía llevarlo a la escuela diariamente.

Hasta hace menos de diez años, los libros hablados eran grabados en casetes de cuatro pistas, y tenían que ser escuchados en reproductores adaptados. Por un lado, ese formato aumentaba la capacidad de almacenamiento del casete, además de dificultar el copiado de estos materiales. Pero al igual que con el Braille, la variedad de libros hablados no era amplia. Así, antes de contar con scanners y computadoras parlantes, los ciegos en general dependíamos mucho más que ahora de lectores humanos.
El fácil acceso a reproductores de MP3 ayudó a que los audiolibros se hicieran más populares entre el público en general, con lo que la selección de títulos comerciales aumentó considerablemente, tanto en disco compacto como libros descargables de sitios como Audible.

La tecnología adaptativa ha aumentado casi infinitamente las posibilidades de acceso a información y lectura para los ciegos. Las computadoras equipadas con lectores de pantalla como JAWS, Window-Eyes y Hal permiten leer textos electrónicos en Word o en Internet. Pero aunque en la actualidad los libros son escritos y editados en computadora, la mayoría de las veces no podemos acceder a la versión electrónica de los libros por cuestión de derechos de autor.

Si queremos o necesitamos leer un libro que no está disponible en algún formato accesible, no hay más remedio que escanearlo, lo cual puede tomar muchas horas dependiendo el libro. Hay que pasar cada página y ponerla sobre el vidrio del scanner, además de correr el software de reconocimiento óptico de caracteres (OCR). También es importante la calidad del original; libros subrayados o con notas a mano sobre las letras o en los márgenes son especialmente problemáticos a la hora de hacer el OCR.

Hay varias bibliotecas electrónicas en internet.
Project Gutenberg por ejemplo tiene una gran colección de libros electrónicos de dominio público, pues su Copy Right ya venció. La mayoría de los textos que se encuentran en esa página son previos a 1923.

Existen también sitios exclusivos para lectores ciegos de donde se pueden bajar textos electrónicos, que son leídos en la computadora utilizando un lector de pantalla. Para pertenecer a este tipo de bibliotecas virtuales es necesario comprobar que uno tiene discapacidad visual. Los usuarios a su vez pueden subir los libros que escanean para compartirlos, aumentando así el número de títulos disponibles para los miembros.

Algunas de estas bibliotecas logran establecer alianzas con casas editoriales que les ceden los derechos de los libros, para uso exclusivo de personas ciegas. Tal es el caso de Tiflolibros, la mayoría de cuyos usuarios son de habla hispana.

Un proyecto similar es Bookshare Sin embargo, por cuestiones de copyright, alrededor del 90% de los libros pueden ser descargados y utilizados por ciudadanos norteamericanos o personas residentes en Estados Unidos sólamente.

Creo que la legislación mundial en materia de derechos de autor debería contemplar excepciones para las personas ciegas o para aquellas que por cualquier otra razón no pueden leer un libro impreso en papel y tinta. Así podría evitarse la multiplicación de esfuerzos para poner un mismo libro en formato accesible en distintos países. De hecho existe una importante iniciativa que se está promoviendo desde la Unión Mundial de Ciegos . Se trata de impulsar en la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) la firma de un tratado internacionalque establezca la base de excepciones al Copyright para los libros para ciegos a nivel internacional. Existen posibilidades concretas de que este tratado se discuta en la próxima reunión de la OMPI, que se realizará en Ginebra del 3 al 7 de noviembre. Espero que se logren los acuerdos necesarios para que se firme el tratado y así se establezca claramente el procedimiento para que las personas ciegas puedan acceder de forma sencilla y sin conflictos con derechos de autor a obras literarias y científicas.

Agregador de RSS accesible

Desde 2005 soy fan del RSS. Como a todo el mundo, el tener un programita que me mostrara los feeds me permitía trabajar más eficientemente. Pero para mí y para los demás usuarios de lectores de pantalla, el RSS tiene la ventaja adicional de que, al tener los links directos a noticias o artículos de interés, nos evita el tener que navegar por páginas llenas de imágenes o bien sitios en los que no todos los links están etiquetados en texto (que son muchas).

El primer agregador que utilicé fue
SharpReader

Hasta la versión 0.9.6.0, este programa es sumamente accesible con JAWS. Con tab y shift+tab es posible moverse entre la lista principal de feeds, los títulos de cada nota o artículo dentro de cada feed y el cuerpo propiamente de los artículos.

Desconozco por qué razón Luke Hutteman
, el creador de este simple pero útil programita no lo actualizó más. En cualquier caso, la última versión (0.9.7.0) de agosto de 2006 ya no permite regresar a la lista de feeds o artículos con shift+tab después de haber estado en el cuerpo de un feed. Para hacerlo, es necesario usar el cursor de JAWS, pero si por alguna razón la ventana no está maximizada o si algún ícono de otro programa se interpone no siempre funciona a la primera.

Afortunadamente yo tenía el instalador de la versión anterior y pude así volver a disfrutar las ventajas del RSS. El único problema es que, a pesar de que acomodar los feeds en distintos folders es muy fácil utilizando el Mouse, no es posible hacerlo usando solamente el teclado. En una ocasión J me ayudó a organizar mis feeds, pero yo quería encontrar una manera de hacerlo de manera independiente, porque además constantemente agrego cosas. Me di a la tarea de buscar distintos agregadores de RSS. Probé FeedReader
y FeedDemon
Que resultaron completamente inaccesibles para JAWS.

Aunque los agregadores en línea no me encantan porque prefiero tener una aplicación dedicada a los feeds, probé Bloglines
Que es más accessible que NewsGator
pues la página del segundo no tiene todos los links etiquetados con texto y eso complica las cosas para JAWS.

Probé también GoogleReader
Y aunque sí es fácil moverse por los feeds, es un sitio más visual que amigable para JAWS. Además, igual que en SharpReader, tampoco es posible organizar los feeds sin usar el Mouse.

Encontré Accessible RSS
Pero a pesar de que moverse por los feeds es muy fácil usando shortcuts, no existe la opción de organizarlos en distintos folders. Incluso no se pueden importar archivos .opml si los feeds están ya en folders. El programa es accesible y puede ser funcional, pero no para muchos feeds.

Resultó que la mejor opción para JAWS es el feed reader integrado en Internet Explorer 7. Aunque prefiero Firefox mil veces, decidí intentar el IE como agregador y resultó mucho mejor de lo que pensaba.

JAWS nos permite ir al botón o la lista de feeds dentro del toolbar en IE pulsando control+j. Una vez en la lista, las flechas se usan para movernos de feed en feed o de folder en folder. Agregar nuevos feeds es muy fácil. Alt+j abre el url del feed específico y después de pulsar enter se abre un diálogo que permite poner el nuevo feed en el folder seleccionado. Pero lo mejor es que es muy fácil organizar todos los feeds en folders sin utilizar el Mouse, solamente con el teclado.

El menú contextual permite crear un nuevo folder (w), cortar los feeds que queremos cambiar de lugar (t) y pegarlos después en el folder seleccionado, una vez que nos movemos a él con las flechas.

Como ya dije, no me encanta la idea de tener los feeds integrados al brouser y tampoco quería tener que usar el IE para leer el contenido que me interesara. Así que opté por usar el agregador de IE para organizar mis feeds en distintos folders y luego sólo exporté el archivo opml a la versión más accesible de Sharpreader. ¡Funcionó perfecto! Ahora tengo mis feeds organizados y puedo leer los artículos en Firefox.

Creo que la mejor opción es esa. Cuando sea necesario organizar los feeds de nuevo volveré a importar mi opml a IE para hacerlo ahí y luego lo exportaré a SharpReader. De cualquier manera voy a seguir buscando otras opciones o intentaré crear scripts para poder usar JAWS con agregadores más actualizados como FeedReader, porque ya me ha pasado que la versión accesible de SharpReader (de hace tres años) marca error de compatibilidad en algunos feeds.

Thanksgiving canadiense

Hoy se celebra Thanksgiving en Canadá. A diferencia de Estados Unidos en donde el Día de Acción de Gracias es el cuarto jueves de noviembre, Aquí siempre es el segundo lunes de octubre. La comida o cena del Día de Gracias es un evento más bien familiar y aunque el lunes es asueto, puede realizarse cualquiera de los tres días del fin de semana largo. La gente también aprovecha estos días para salir al campo y contemplar las hojas de los árboles de distintos colores por el otoño o para pasar un último fin de semana en sus cabañas antes de que el tiempo empeore y tengan que cerrarlas en preparación para el invierno.

Son varias las tradiciones alrededor de la celebración del Día de Gracias en este país. En primer lugar, los granjeros europeos realizaban celebraciones durante la cosecha, para dar gracias por su buena fortuna, por una cosecha próspera y por la abundancia de comida. Llenaban un cuerno curvo de cabra con frutos y granos, conocido como cornucopia o cuerno de la abundancia. Cuando los granjeros europeos llegaron a Canadá, trajeron consigo esa tradición.

Por otro lado, la historia del día de gracias en Canadá se relaciona con Martin Frobisher, un navegante inglés que intentó afanosamente encontrar una ruta de paso hacia el oriente que estuviera más al norte. Aunque no lo consiguió, fundó una colonia en América del Norte. En 1578 Frobisher presidió una ceremonia formal en lo que hoy se conoce como Newfoundland (Terra Nova), para dar gracias por haber sobrevivido el largo viaje. Colonos posteriores continuaron con la celebración de esas ceremonias. Asimismo, en el siglo XVII llegó a Canadá el navegante francés Samuel de Champlain y con él, otros colonos franceses. Su grupo llevaba a cabo grandes fiestas para dar gracias por las cosechas, eventos en los que compartían su comida con los habitantes nativos quienes así participaban de sus celebraciones.

La tercera influencia se remonta a 1621. En lo que hoy es Estados Unidos, los pilgrims (puritanos) colonizadores ingleses, celebraron su primera cosecha en el nuevo mundo en Plymouth, Massachusetts. Poco más de un siglo después, la misma celebración de agradecer por la cosecha fue llevada a Nueva Escocia por colonos americanos provenientes del sur. Durante la Guerra de independencia de Estados Unidos, aquellos que eran leales a Inglaterra se fueron a Canadá, llevando consigo las costumbres y celebraciones del Día de Gracias.

En 1879 el Parlamento instituyó el 6 de noviembre como Día de Acción de gracias, declarándolo también día de fiesta nacional. A lo largo de los años se usaron diferentes fechas para celebrar el Día de Gracias en Canadá, siendo la más popular el tercer lunes de octubre. Después de la Primera Guerra Mundial, el Día del Armisticio y el Día de Acción de Gracias se celebraban en una misma fecha, siempre el lunes de la semana en la que cayera el 11 de noviembre. En 1931, cada uno constituyó una celebración independiente y distinta. El Día del Armisticio (Armistice Day) fue nombrado Remembrance Day.

El 31 de enero de 1957, el Parlamento proclamó la instauración del segundo lunes de octubre como la fecha de las celebraciones de Acción de Gracias: “Un día general para dar gracias al Dios todopoderoso por la abundante cosecha con la que Canadá ha sido bendecida…”

Perro guía vs. bastón blanco

Desde que recibí mi primera perra guía en 1994 hasta agosto de este año que murió Roger, creo que usé el bastón blanco menos de diez veces. Ahora que he tenido que utilizarlo en lo que entreno con un nuevo perro, valoro aún más el trabajo de estos animales. Para mí es una diferencia como del cielo a la tierra.

El bastón blanco es un signo casi universal que distingue a los ciegos. El principio para su funcionamiento es interesante. Hay que tomarlo de la parte de arriba y ponerlo como en diagonal sobre el piso, de manera que la punta quede más o menos un metro delante de la persona ciega e irlo deslizando hacia ambos lados, como haciendo un pequeño semicírculo. Al ir moviendo el bastón se va tanteando el camino y así es cómo el ciego se da cuenta cuando hay algo delante suyo y que tiene que hacerse hacia uno u otro lado para esquivarlo. Suena simple, pero está lejos de serlo.

Parte de la magia de tener un perro guía es que estos animales evitan y rodean los mismos obstáculos que constituyen indicaciones táctiles para el bastón. Además, los perros guía obviamente ven por dónde se puede pasar… aunque con el bastón sí es posible detectar que hay algo enfrente, no siempre es tan fácil encontrar el mejor camino o la mejor manera de rodearlo.

Con un perro guía definitivamente todo fluye más rápido. Se trata de un trabajo en equipo: la persona ciega tiene que saber a dónde va y cómo llegar a su destino, y el perro sigue las instrucciones de su amo y lo conduce evitándole obstáculos o señalándole escaleras, puertas, sillas, etc. El perro guía se convierte así en los ojos de su amo ciego. Ellos eventualmente sí terminan aprendiéndose los caminos que recorren frecuentemente, pero el ciego siempre debe saber a dónde va y cómo llegar para darle instrucciones precisas al perro. Es importante saber dónde dar vuelta, cuántas cuadras caminar, incluso de qué lado de la calle está el edificio que buscamos. Al llegar a un cruce de calle, el perro se detiene y es la persona ciega quien decide cuándo cruzar, una vez que escucha que el tráfico paralelo ha empezado a avanzar. Es importante cruzar recién que cambia la luz, para tener más tiempo. El trabajo del perro en el cruce consiste en llevar a su amo a la banqueta siguiendo una línea recta, lo cuál a mí me cuesta mucho hacer con el bastón.

Ahora que tengo que recorrer los mismos caminos por los que Roger me guiaba usando el bastón, me doy cuenta de que, a pesar de que llegara a distraerse, su trabajo era realmente excelente. Jamás me imaginé que hubiera tantos obstáculos que ahora yo me topo con el bastón: basureros, masetas, jardineras, árboles, anuncios de calles, bicicletas, hidrantes, bancas, paraderos de autobús,
parquímetros, postes, gente, etc. Si bien las banquetas en Toronto son más anchas que muchas en el D.F. usando el bastón me queda claro que en realidad son más angostas de lo que yo pensaba. Ahora entiendo por qué los bancos de nieve cubrían tanto espacio sobre ellas.

Por supuesto la práctica hace al maestro y hay ciegos que son sumamente hábiles con el bastón, mis respetos para ellos. Para alguien como yo, que he tenido la fortuna de tener un perro guía, la transición ha sido muy difícil… como decimos en México, definitivamente no me hallo con el bastón. Afortunadamente sólo es algo temporal, no puedo esperar para tener un nuevo perro guía.