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Libros para ciegos

El otro día un amigo me recomendóun libro. ¿Te sirve que te lo preste? ¿Si quieres leer algún libro, cómo lo haces? ¿En Braille? Mi respuesta corta fue: primero déjame buscar el libro en algún formato alternativo (audio o texto electrónico) y si no está disponible, sí te lo pido para escanearlo yo misma.

La variedad de títulos disponibles en Braille siempre ha sido más bien limitada. Además, la producción de materiales en ese sistema de lectura para ciegos es tardada y puede ser considerablemente cara. El Braille consiste en seis puntos (dos columnas verticales de tres puntos cada una) que, dependiendo su número y posición, corresponden a letras o signos de puntuación. Los puntos son perforados en una hoja de papel para que se resalten y puedan después ser distinguidos al tacto. Son 64 distintas combinaciones. En idiomas que utilizan caracteres latinos, las letras o números son iguales, pero se utilizan caracteres distintos para signos de puntuación, letras acentuadas y abreviaturas.

Una de las desventajas del Braille es que los materiales producidos en este sistema por lo general ocupan mucho espacio. En una página Braille promedio hay 25 renglones de alrededor de 35 caracteres; en contraste, en una hoja tamaño carta hay más o menos 45 líneas de unos 80 caracteres. Además, el papel que debe utilizarse es considerablemente más grueso. Lo voluminoso de los libros en Braille los hace difíciles de transportar y poco prácticos. Por ejemplo, de niña yo tenía un diccionario que constaba de 16 tomos grandes y gruesos, aproximadamente de 300 páginas cada uno, así que por supuesto no podía llevarlo a la escuela diariamente.

Hasta hace menos de diez años, los libros hablados eran grabados en casetes de cuatro pistas, y tenían que ser escuchados en reproductores adaptados. Por un lado, ese formato aumentaba la capacidad de almacenamiento del casete, además de dificultar el copiado de estos materiales. Pero al igual que con el Braille, la variedad de libros hablados no era amplia. Así, antes de contar con scanners y computadoras parlantes, los ciegos en general dependíamos mucho más que ahora de lectores humanos.
El fácil acceso a reproductores de MP3 ayudó a que los audiolibros se hicieran más populares entre el público en general, con lo que la selección de títulos comerciales aumentó considerablemente, tanto en disco compacto como libros descargables de sitios como Audible.

La tecnología adaptativa ha aumentado casi infinitamente las posibilidades de acceso a información y lectura para los ciegos. Las computadoras equipadas con lectores de pantalla como JAWS, Window-Eyes y Hal permiten leer textos electrónicos en Word o en Internet. Pero aunque en la actualidad los libros son escritos y editados en computadora, la mayoría de las veces no podemos acceder a la versión electrónica de los libros por cuestión de derechos de autor.

Si queremos o necesitamos leer un libro que no está disponible en algún formato accesible, no hay más remedio que escanearlo, lo cual puede tomar muchas horas dependiendo el libro. Hay que pasar cada página y ponerla sobre el vidrio del scanner, además de correr el software de reconocimiento óptico de caracteres (OCR). También es importante la calidad del original; libros subrayados o con notas a mano sobre las letras o en los márgenes son especialmente problemáticos a la hora de hacer el OCR.

Hay varias bibliotecas electrónicas en internet.
Project Gutenberg por ejemplo tiene una gran colección de libros electrónicos de dominio público, pues su Copy Right ya venció. La mayoría de los textos que se encuentran en esa página son previos a 1923.

Existen también sitios exclusivos para lectores ciegos de donde se pueden bajar textos electrónicos, que son leídos en la computadora utilizando un lector de pantalla. Para pertenecer a este tipo de bibliotecas virtuales es necesario comprobar que uno tiene discapacidad visual. Los usuarios a su vez pueden subir los libros que escanean para compartirlos, aumentando así el número de títulos disponibles para los miembros.

Algunas de estas bibliotecas logran establecer alianzas con casas editoriales que les ceden los derechos de los libros, para uso exclusivo de personas ciegas. Tal es el caso de Tiflolibros, la mayoría de cuyos usuarios son de habla hispana.

Un proyecto similar es Bookshare Sin embargo, por cuestiones de copyright, alrededor del 90% de los libros pueden ser descargados y utilizados por ciudadanos norteamericanos o personas residentes en Estados Unidos sólamente.

Creo que la legislación mundial en materia de derechos de autor debería contemplar excepciones para las personas ciegas o para aquellas que por cualquier otra razón no pueden leer un libro impreso en papel y tinta. Así podría evitarse la multiplicación de esfuerzos para poner un mismo libro en formato accesible en distintos países. De hecho existe una importante iniciativa que se está promoviendo desde la Unión Mundial de Ciegos . Se trata de impulsar en la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) la firma de un tratado internacionalque establezca la base de excepciones al Copyright para los libros para ciegos a nivel internacional. Existen posibilidades concretas de que este tratado se discuta en la próxima reunión de la OMPI, que se realizará en Ginebra del 3 al 7 de noviembre. Espero que se logren los acuerdos necesarios para que se firme el tratado y así se establezca claramente el procedimiento para que las personas ciegas puedan acceder de forma sencilla y sin conflictos con derechos de autor a obras literarias y científicas.

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Agregador de RSS accesible

Desde 2005 soy fan del RSS. Como a todo el mundo, el tener un programita que me mostrara los feeds me permitía trabajar más eficientemente. Pero para mí y para los demás usuarios de lectores de pantalla, el RSS tiene la ventaja adicional de que, al tener los links directos a noticias o artículos de interés, nos evita el tener que navegar por páginas llenas de imágenes o bien sitios en los que no todos los links están etiquetados en texto (que son muchas).

El primer agregador que utilicé fue
SharpReader

Hasta la versión 0.9.6.0, este programa es sumamente accesible con JAWS. Con tab y shift+tab es posible moverse entre la lista principal de feeds, los títulos de cada nota o artículo dentro de cada feed y el cuerpo propiamente de los artículos.

Desconozco por qué razón Luke Hutteman
, el creador de este simple pero útil programita no lo actualizó más. En cualquier caso, la última versión (0.9.7.0) de agosto de 2006 ya no permite regresar a la lista de feeds o artículos con shift+tab después de haber estado en el cuerpo de un feed. Para hacerlo, es necesario usar el cursor de JAWS, pero si por alguna razón la ventana no está maximizada o si algún ícono de otro programa se interpone no siempre funciona a la primera.

Afortunadamente yo tenía el instalador de la versión anterior y pude así volver a disfrutar las ventajas del RSS. El único problema es que, a pesar de que acomodar los feeds en distintos folders es muy fácil utilizando el Mouse, no es posible hacerlo usando solamente el teclado. En una ocasión J me ayudó a organizar mis feeds, pero yo quería encontrar una manera de hacerlo de manera independiente, porque además constantemente agrego cosas. Me di a la tarea de buscar distintos agregadores de RSS. Probé FeedReader
y FeedDemon
Que resultaron completamente inaccesibles para JAWS.

Aunque los agregadores en línea no me encantan porque prefiero tener una aplicación dedicada a los feeds, probé Bloglines
Que es más accessible que NewsGator
pues la página del segundo no tiene todos los links etiquetados con texto y eso complica las cosas para JAWS.

Probé también GoogleReader
Y aunque sí es fácil moverse por los feeds, es un sitio más visual que amigable para JAWS. Además, igual que en SharpReader, tampoco es posible organizar los feeds sin usar el Mouse.

Encontré Accessible RSS
Pero a pesar de que moverse por los feeds es muy fácil usando shortcuts, no existe la opción de organizarlos en distintos folders. Incluso no se pueden importar archivos .opml si los feeds están ya en folders. El programa es accesible y puede ser funcional, pero no para muchos feeds.

Resultó que la mejor opción para JAWS es el feed reader integrado en Internet Explorer 7. Aunque prefiero Firefox mil veces, decidí intentar el IE como agregador y resultó mucho mejor de lo que pensaba.

JAWS nos permite ir al botón o la lista de feeds dentro del toolbar en IE pulsando control+j. Una vez en la lista, las flechas se usan para movernos de feed en feed o de folder en folder. Agregar nuevos feeds es muy fácil. Alt+j abre el url del feed específico y después de pulsar enter se abre un diálogo que permite poner el nuevo feed en el folder seleccionado. Pero lo mejor es que es muy fácil organizar todos los feeds en folders sin utilizar el Mouse, solamente con el teclado.

El menú contextual permite crear un nuevo folder (w), cortar los feeds que queremos cambiar de lugar (t) y pegarlos después en el folder seleccionado, una vez que nos movemos a él con las flechas.

Como ya dije, no me encanta la idea de tener los feeds integrados al brouser y tampoco quería tener que usar el IE para leer el contenido que me interesara. Así que opté por usar el agregador de IE para organizar mis feeds en distintos folders y luego sólo exporté el archivo opml a la versión más accesible de Sharpreader. ¡Funcionó perfecto! Ahora tengo mis feeds organizados y puedo leer los artículos en Firefox.

Creo que la mejor opción es esa. Cuando sea necesario organizar los feeds de nuevo volveré a importar mi opml a IE para hacerlo ahí y luego lo exportaré a SharpReader. De cualquier manera voy a seguir buscando otras opciones o intentaré crear scripts para poder usar JAWS con agregadores más actualizados como FeedReader, porque ya me ha pasado que la versión accesible de SharpReader (de hace tres años) marca error de compatibilidad en algunos feeds.